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Notas preliminares conferencia Victor Hugo Acuña

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Miércoles, 30 de Septiembre de 2009
Indice del artículo
Notas preliminares conferencia Victor Hugo Acuña
Sobre las características de la memoria
Memoria e identidad
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“Al juez le corresponde condenar y castigar, y al ciudadano le corresponde militar contra el olvido y en nombre de la equidad de la memoria; al historiador le queda la tarea de comprender sin inculpar ni disculpar”

Paul Ricoeur

Sobre la noción de memoria:


Memoria es un término metafórico en la medida en que la memoria en sentido estricto es una facultad de los individuos, resultado de determinados procesos neuronales. No obstante, el término se usa para indicar procesos sociales de construcción y elaboración de recuerdos los cuales se encarnan en diversas prácticas sociales. Aquí, vamos a entender por memoria, de manera amplia, el uso social del pasado para diversos fines de la vida en el presente. Esta noción remite tanto a recuerdos de experiencias compartidas, como a representaciones del pasado que refieren no a vivencias, sino a aprendizajes o experiencias de socialización sobre el pasado. Así, memoria es tanto recuerdos propios como recuerdos adoptados. La memoria es un conjunto de representaciones sociales, articuladas siempre en el presente, y es un terreno de continua confrontación entre distintas versiones o distintas articulaciones del pasado.


Es más apropiado hablar en plural de memorias porque en toda sociedad existen muchas memorias que coexisten al mismo tiempo. Se podría afirmar que en una sociedad hay tantas memorias como grupos hay en ella, aunque se suele singularizar tres tipos de memoria según sus portadores: memoria individual, memoria de grupos o memoria colectiva, y memoria nacional, cuando se trata de sociedades complejas como las nuestras estructuradas según el formato estado-nación. Dentro del campo de la memoria colectiva hay una pluralidad de memorias; por ejemplo, familiares, locales, regionales, obreras, campesinas, etc. Pero la pluralidad de las memorias no solo es consecuencia de la pluralidad de sus portadores, sino también de la diversidad de sus formas de existencia. Así hablamos de memorias hegemónicas, de memorias oprimidas, de memorias subterráneas, etc. De esta manera la memoria siempre se nos presenta adjetivada, ya sea en razón de sus agentes o en razón de su condición.


Frecuente, por no decir inevitablemente, el término de memoria aparece asociado a otras nociones. Así, hablamos de memoria e identidad, de memoria y verdad, memoria y justicia, frente a un trauma aún vivo, y, convendría enfatizar, de memoria y olvido. Así, en principio la memoria sería la garantía de la identidad, de la verdad, de la justicia y el principal antídoto contra el olvido. En términos prácticos, la memoria se asocia con la justicia y las reparaciones y, en términos del conocimiento, asociamos memoria con historia. En suma, la memoria nos aparece siempre adjetivada y emparejada.