Por segunda vez: el granero del Caribe |
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| Miércoles, 19 de Noviembre de 2008 |
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En las Naciones Unidas "La República Dominicana propuso hoy a la ONU que la ayude a convertirse en el ‘granero del Caribe' para paliar la crisis alimentaria que afecta los países más pobres de la región"; de acuerdo a cable de EFE publicado en la edición del miércoles 7 del corriente mes, página 8A del matutino Hoy. La petición de la República Dominicana tuvo como interlocutor al Canciller Carlos Morales Troncoso, quien afirmó que "la República Dominicana puede convertirse en el ‘granero del Caribe' con el apoyo de las Naciones Unidas y las organizaciones financieras multilaterales". Morales Troncoso "aseguró que su país posee una capacidad de producción sin explotar que puede ser aprovechada para aumentar la oferta de productos en el mercado mundial...". El 30 de agosto de 1996, hace más de diez años, en esta misma columna publicamos un artículo bajo el título de "El granero del Caribe". Entre otras cosas decíamos que aproximadamente 33 millones de habitantes viven en el ámbito caribeño y agregábamos que esa importante población, a excepción del pueblo haitiano, tiene poder adquisitivo y representa un mercado de consumo apetecible. Recordábamos que desde fines del siglo XIX existía en nuestro país una flotilla de goletas que zarpaban de Puerto Plata, Montecristi, Samaná, Sánchez, La Romana, San Pedro de Macorís, Santo Domingo, Azua y Barahona, transportando azúcar y frutos menores, como llamaban a los productos agrícolas del país: plátanos, aguacates, naranjas, piña, guineos y mangos, productos que dejaban jugosas ganancias a productores e intermediarios dando al mismo tiempo ocupación a una numerosa y hábil marinería de cabotaje isleño, que llenaba de orgullo a nuestros pueblos costeños dando una visión cosmopolita a sus habitantes. El advenimiento de Trujillo al poder y el desarrollo de las fuerzas productivas de la Nación, particularmente en el sector agrario, motorizó esas actividades. Convertido nuestro país en el granero del Caribe, Trujillo hizo uso político de esa primacía comercial exportadora poniendo a su servicio los jefes de puertos y policías de la mayoría de los destinos de desembarco y por esas razones fue tan débil la presencia de sus adversarios en las islas del Caribe, a excepción de Cuba y Puerto Rico que, en el orden político, se enmarcaban dentro de otra situación. Enemigos de Trujillo que desembarcaban en la mayoría de los países e islas del Caribe eran sometidos a vigilancia policial y corrían el riesgo de ser secuestrados y embarcados para la República Dominicana. En el párrafo final de aquella columna, preocupados por la realidad que vivíamos, decíamos lo siguiente: Ese mercado caribeño, que hemos abandonado y perdido en numerosos renglones, como plátanos, yuca, batata, yautía, mapuey, huevos, piña, toronja, naranjas, mangos y guineos, y otros productos, puede ser nuestro de nuevo. Ahora, tomando como referencia lo dicho por el Canciller en las Naciones Unidas, debemos anotar lo siguiente: La parte oriental de la isla de Santo Domingo, tocada por la mano de Dios, tiene cinco grandes cuencas geográficas: el Valle de La Vega Real, el de Bonao, el de San Juan, el de Baní y el de Constanza, que según la opinión del padre del autor de esta columna, militar de carrera que terminó siendo un agrónomo práctico, tienen capacidad para alimentar una población muy superior a 40 millones de seres humanos. Es doloroso reconocer que la incapacidad de gobiernos que hemos padecido no han podido sacarle los beneficios que esa bendición de Dios, usando las invocaciones populares, le otorgó. Ha llegado el momento de poner los pies en la tierra y tener presente que el porvenir de la humanidad no pinta halagüeño y que una comunidad sin capacidad de producir lo que necesita para subsistir, convertida solamente en una sociedad de servicios y de consumo, no llegará muy lejos. Y con más razón si tiene al lado, como mellizo trágico, a un conglomerado humano que nada produce, consume y todo lo destruye. ¡El granero del Caribe! Lo fuimos una vez durante mucho tiempo y esa capacidad de producción le dio a los dominicanos, en la región en la cual está nuestro hábitat, el perfil de un pueblo trabajador, emprendedor, capaz de producir lo que consumía como medio de alimentación y de exportar sus excedentes a otras regiones cercanas. Ahora bajo la dirección del gobierno del PLD, que dirige y seguirá dirigiendo el compañero Leonel Fernández, tomemos la firme decisión de volver a lo que fuimos para no sufrir las consecuencias de lo que el futuro nos está preparando.
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