Justo homenaje |
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| Miércoles, 19 de Noviembre de 2008 |
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El miércoles 18, la semana pasada, de este mes de julio el "Comité Permanente Homenaje a Juan Bosch" realizó, en el Club de los Legisladores, un emotivo acto en el cual, en su primera parte, se hizo un justo reconocimiento a un selecto grupo de los hombres y las mujeres que por muchos años sirvieron y protegieron al gran maestro político dominicano y de América de todos los tiempos, que fundó los dos partidos que en diferentes ocasiones, en los últimos cincuenta años, han gobernado la República Dominicana. Ese Comité Permanente Homenaje a Juan Bosch está presidido por Carolina Bosch García una de sus hijas que integra la corta familia que procreó en sus dos matrimonios; primero con la señora Isabelita García, Carolina y León y más luego, en segundas nupcias, Patricio y Bárbara con doña Carmen Quidiello. Otros familiares descendientes nietos, nietas, etc., completan la directiva del organismo que organizó el acto de reconocimiento que, en la historia política contemporánea, sienta un aleccionador precedente. El Comité Permanente Homenaje a Juan Bosch fue fundado por algunos de sus familiares junto a amigos y simpatizantes que "coincidieron con la idea de continuar trabajando para dar a conocer al pueblo dominicano el lado humano del profesor, ya que solo se conoce su vida política y literaria". Al momento de su fundación el Comité decidió "hacer este reconocimiento tan merecido a los hombres y mujeres que decidieron estar a su lado, (del profesor Juan Bosch), solo por la admiración y el amor inmenso que sienten hacia él". Al figurar, inmerecidamente, entre los homenajeados, el autor de esta columna fue invitado a pronunciar algunas palabras durante el desarrollo del acto y quisimos significar, y así lo hicimos, que era "justo este homenaje de reconocimiento a hombres y mujeres que sirvieron y acompañaron a don Juan por largos años de su noble existencia, porque todos los presentes y la mayoría de lo que por razones ajenas a su voluntad están ausentes, incluidos aquellos que físicamente se han ausentado de la vida, lo hicieron porque al servir al profesor y protegerlo, con valentía y amor, estaban concientes en sus ideales, en su corazón y en su espíritu, que en aquellos momentos aciagos estaban sirviendo, cuidando y protegiendo a la representación más auténtica, digna y noble del pueblo dominicano"; porque eso era, fue y lo será siempre ese hombre extraordinario, que amaba a su patria y que años después de haber rendido tributo a la vida sigue siendo un faro que sirve de guía al pueblo en el que nació y al que entregó lo mejor de su talento y de sus conocimientos. "Nadie se muere de verdad si queda en el mundo quien respete su memoria" así dijo don Juan, el profesor, "El Viejo", como lo llamábamos respetuosamente y con cariño, los que tuvimos la oportunidad de pasar años de nuestras vidas a su lado, alguno de ellos desde el PRD y después al momento de fundar el Partido de la Liberación Dominicana, cuando no se vislumbraba ni se tenía la idea de que esta segunda fuerza política que hoy gobierna la nación tuviera posibilidades de llegar al poder. Por eso, tan necesario y justo el homenaje a los hombres y mujeres que desde aquel entonces le sirvieron, sin pedir y sin esperar, en términos económicos o políticos, recompensa de ningún género. Sin la posibilidad inmediata de conseguir un apartamento, una vivienda o un sueldo lujoso, o la posibilidad de hacer uso del tráfico de influencias para ascender rápidamente. ¡Cuánta dignidad emanaban, ejemplarmente, aquellos hombres y mujeres! Juan Bosch, El Maestro, Presidente Moral Eterno de la República Dominicana, discípulo de José Martí, el Apóstol de la Independencia de Cuba, Torrente de Patriotismo que estremeció a América decía y repetía que: "Honrar Honra" y así es: al honrar a este numeroso grupo de compañeros y compañeras que acompañó, sirvió y protegió a don Bosch, el Comité Permanente Homenaje a Juan Bosch, se honra a sí mismo y eleva notablemente la calidad de su nobleza y categoría, porque al continuar, como se ha dicho, dando a conocer a nuestro pueblo el lado humano del profesor, está dando al presente y al porvenir la descripción, real, humana, cierta de ese hombre excepcional que ha dejado para siempre, eternamente, la huella de su presencia en la historia dominicana. ¡Juan Bosch vive! y vivirá siempre, porque quedó también como huella eterna en lo más profundo de nuestros sentimientos su dignidad de patriota, su honestidad ejemplar y su vocación de servicio y sacrificio por la patria que ha tenido la honra de verlo nacer y en la cual reposan, para la inmortalidad, sus restos venerando.
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