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Breve historia de un libro

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Miércoles, 19 de Noviembre de 2008

Mañana martes 11 del corriente mes de marzo el autor de esta columna pondrá en circulación un libro que en el orden publicitario ha sido presentado, principalmente, en los medios de comunicación del Grupo Corripio. Su título: "Trujillo Monarca Sin Corona". No quiere el autor pecar, con conducta individualista, de auto presentarse como autor de una obra que cubre el capitulo más importante en el orden económico, social y político de nuestra historia republicana; "Trujillo Monarca Sin Corona" no es, en su origen, ni siquiera idea de quien lo escribió. La idea fue de nuestro padre Euclides Gutiérrez Abreu, quien ingresó, en el año de 1924, antes de cumplir 16 años de edad, a la Policía Nacional Dominicana, creada por el gobierno militar de las tropas de intervención de los Estados Unidos y que años después se convirtió en el Ejército Nacional. Las razones de las que mi padre se valió para convencerme de que escribiera la obra antes señalada, están contenidas a grandes rasgos en su texto.

Quien llamó a Trujillo "Monarca Sin Corona del Caribe" fue un periodista guatemalteco llamado Clemente Marroquín Rojas, que llegó a vicepresidente de su país y que al parecer pertenecía a los movimientos democráticos, cuya figura más destacada fue Juan José Arévalo. Marroquín Rojas decía que "el brazo siniestro de Trujillo alcanzaba todo el escenario del Caribe, Centroamérica y más lejos también". El título, a nuestro criterio, es el señalamiento correcto de aquel hombre, expresión típica, incuestionable, del pueblo dominicano que encabezó un régimen secundado en su mayoría por las figuras intelectuales más brillantes del país, que bajo su dirección despótica, intolerante, agresiva, asesina y eficiente, organizó la sociedad dominicana y creó las bases de las más importantes instituciones del Estado.

Las Fuerzas Armadas, Ejército, Marina y Aviación, expresión de independencia y soberanía de la nación; la Policía Nacional, institución civil uniformada para el mantenimiento del orden público y la protección a la propiedad del Estado y privada, y el ordenamiento y capacitación del Poder Judicial; y la modernización, ampliación y mantenimiento del Poder Legislativo. El régimen de Trujillo creó la moneda metálica y de papel, fundó el Banco de Reservas, el Banco Central y el Banco Agrícola y Agropecuario. Organizó con absoluta eficiencia un programa elaborado por Pedro Henríquez Ureña, Ramón Emilio Jiménez y otros educadores dominicanos, que unificó en términos conceptuales la enseñanza pública en el territorio nacional, incorporando al mismo el insignificante, que es la palabra correcta, sistema de educación privada o particular, que solamente existía a nivel primario.

Bajo la dictadura de Trujillo, la sociedad aprendió a respetar las leyes, los horarios de trabajo y a cooperar con el Estado y el gobierno que lo dirigía, bajo un severo y aterrador mandato, con la construcción de las obras públicas que se extendieron a lo largo y ancho del país. Veinticinco años después de haberse iniciado su llegada al poder, Trujillo y el eficiente, ilustrado y coherente equipo que le llevó al poder y le acompañó habían incorporado la República al siglo XX. Nuestro país era en la región del Caribe y Centroamérica y también de todo Hispanoamérica, el que tenía la más extensa red de comunicaciones vial con más de cinco mil kilómetros asfaltados y más de ocho mil de caminos vecinales, a los que se sumaba cerca de cuatrocientos puentes y decenas de canales de riego.

Nuestro libro es un ensayo de carácter biográfico y político de Trujillo y su régimen. Ha comenzado a ser comentado, con atrevimiento, deshonestidad e ignorancia por personas que no lo han leído. De eso sufrimos los dominicanos. En programas de radio y televisión y en correspondencia que circula por la red de Internet, la mezquindad, y el irrespeto se manifiestan con un descaro que despierta en el autor un sentimiento de pena, en el orden educativo, de lo que será en el futuro la sociedad dominicana. ¡Cuánta cobardía estamos obligados a escuchar, ver y leer los que tenemos como destino la obligación de hacer vida pública en nuestro país! Trujillo Monarca Sin Corona, que saldrá mañana a la luz pública, entre otros objetivos, talvez el más importante, pretende poner en su justo lugar el capitulo conocido con el nombre de "La Era de Trujillo". Ella comprende 31 años de la historia que no debe ser alterada, fementida y acomodada a intereses espurios.

Trujillo fue motor e instrumento de ese proceso y como complemento de su capacidad como jefe de gobierno, en términos personales, está la realidad, inocultable e incuestionable, de que era un asesino político selectivo, intolerante, represivo y agresivo, que también supo beneficiarse en su larga gestión como gobernante del trabajo y la riqueza de los dominicanos. A partir de mañana el libro estará a la disposición y a la crítica, de buena o mala fe, de los que lo lean, analicen o estudien, con objetiva seriedad. ¡Alea Jacta Est!.. ¡La Suerte Está Echada!


Fuente: Euclides Gutiérrez Félix/El Nacional
3/10/2008