49 años del 14 de junio |
|
|
|
| Miércoles, 19 de Noviembre de 2008 |
|
El domingo 14 de junio de 1959, siendo aproximadamente las cinco de la tarde, minutos más minutos menos, en el aeropuerto militar de Constanza, hermoso y pintoresco pueblo ubicado en la Cordillera Central, sorpresivamente un avión camuflajeado con las insignias de la Aviación Militar Dominicana aterrizó en la pista y sin apagar sus motores, desembarcó una avanzada militar integrada por más de cincuenta hombres bajo la jefatura de Enrique Jiménez Moya. El avión despegó, bajo los disparos de los soldados que custodiaban el aeropuerto, pasada su sorpresa, mientras los revolucionarios que de la nave habían descendido, se internaron en las montañas cercanas a la pista de aterrizaje. El avión estaba piloteado por Alfredo Rodríguez, un venezolano, quien tenía como copiloto y guía al capitán Juan de Dios Ventura Simó, dominicano, que había desertado de la Aviación Militar del régimen que encabezaba Rafael Trujillo Molina. Serían aproximadamente las 7 de la noche de ese domingo en la casa de la familia Henríquez Valenzuela, hogar de la viuda y los hijos que habían procreado Ramón Henríquez, Mamón, y doña Laura Valenzuela de Henríquez. Para esa época, hacía años que don Mamón había fallecido, quien había sido personaje legendario del Cibao, nativo de Moca, que había acumulado una apreciable fortuna como productor de naranjas y piñas, trabajo que había tenido sus inicios en su hacienda que se conocía con el nombre de La Rosa, ubicada en Guanábano, hoy Cayetano Germosén. A la hora antes señalada en este párrafo, visitó la casa el agregado militar de los Estados Unidos acreditado en la embajada de ese país, quien mantenía relaciones de amistad con miembros de la familia y en un acto de confianza informó a Benito Henríquez Valenzuela, estudiante de derecho, del cuarto año, compañero y amigo intimo del autor de esta columna, que a Constanza había arribado un avión del que desembarcaron aproximadamente veinte hombres que llegaron para combatir a Trujillo. Ese fue el inicio de uno de los episodios, político y militar, más importante de la historia del pueblo dominicano. Días después, en el Norte del país, en dos lanchas que habían salido de Cuba, habían tratado de desembarcar en Puerto Plata, para establecerse en el sistema montañoso que rodea a esa provincia, más de cien hombres que arribaron a las playas de Maimón y Estero Hondo, aunque una de las dos embarcaciones fue ametrallada y bombardeada por aparatos de la Aviación Militar. El gobierno que presidía el hermano de Trujillo, Héctor Bienvenido, del cual tenía absoluto control Trujillo, había sido advertido e informado de que en Cuba después del advenimiento del triunfo del Movimiento Revolucionario encabezado por Fidel Castro Ruz se estaba entrenando un numeroso contingente de dominicanos para realizar una expedición en la cual también se habían enrolado cubanos, venezolanos, puertorriqueños, estadounidenses y españoles. La mayoría de los integrantes de las Expediciones de Junio de 1959, igual que la que se llevó a cabo en 1949, en la Bahía de Luperón, eran jóvenes dominicanos que pertenecían, casi en su totalidad, a la pequeña burguesía urbana y a las capas mas altas de la pequeña burguesía, egresada con títulos de profesiones liberales de la Universidad de Santo Domingo. Los antitrujillistas dominicanos y de otras nacionalidades que integraron los contingentes de Constanza, Maimón y Estero Hondo, realizaron la primer gran inmolación de nuestra patria y uno de los más importantes en la historia americana, que estamos en la obligación de agradecer eternamente. Ellos fueron los precursores de la libertad y de la democracia que, vacilante y enturbiada a veces, disfrutamos los que habitamos esta nación. Casi seis años después, el 24 de abril de 1965, un importante grupo de jóvenes militares, organizados en el Movimiento Militar Constitucionalista, bajo el liderato político de Juan Bosch y la dirección ejecutiva de los coroneles Rafael Fernández Domínguez y Hernando Ramírez, inició la acción de restablecer, con el apoyo del pueblo, al presidente que la mayoría había escogido el 20 de diciembre de 1962, eligiendo al más ilustre escritor y maestro político que ha tenido la República: honor que corresponde a Juan Bosch. El levantamiento militar y popular iniciado en abril de 1965, en el orden histórico, era el epílogo de las Expediciones del 14 de Junio de 1959. El heroico e inmortal sacrificio de los mártires de junio de ese año, desestabilizó y minó el régimen de Rafael Trujillo Molina y abrió el camino de la libertad que consolidó, a un elevado precio de vidas humanas, el Movimiento Militar Constitucionalista de abril de 1965.
6/16/2008
|







