RD y Haití: dos naciones en una pequeña isla |
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| Lunes, 08 de Febrero de 2010 |
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Las devastaciones de Osorio de 1605-1606, sembraron los cimientos del surgimiento de dos naciones en vez de una en la isla Hispaniola. En los terrenos devastados, despoblados y olvidados por las autoridades coloniales españolas, poco a poco pasaron a posesión de individuos franceses. Diferentes conflictos y tratados europeos les permitieron a Francia formar la colonia más rica de su tiempo, Haití. El acontecer histórico en esta pequeña isla señala dos colonias. La primera en la parte oriental de la isla llamada Santo Domingo Español y la segunda Saint Domingue Français. A partir de elementos raciales, culturales y religiosos, en cada una de ellas se creo un sincretismo que es el resultado de las actuales nacionalidades que hoy conviven en la isla. Tratar de desconocer este proceso seria desconocer la naturaleza de estos dos pueblos. Los procesos independentistas de ambas colonias fueron diferentes. Haití fue la primera en alcanzar la independencia. La lucha llevada a cabo por los patriotas haitianos fue cruenta y decidida. Tuvieron que vencer a un ejército francés que ya había hecho estragos en Europa. Francia no perdonó tal osadía. Para aceptar su derrota, de esos pobres negros esclavos, la gran potencia colonizadora exigió indemnización. Con ésta, condenó a los osados negritos a seguir trabajando para la civilizada metrópolis. Desde el principio se le cercenó las posibilidades de reorganizar el naciente estado con las posibilidades y los recursos con que contaban. Comenzando a engendrarse la nacionalidad dominicana es que el Este de la isla es invadido por Haití. En esas condiciones es que surge la nación Dominicana. Contra Haití es que tenemos que luchar para alcanzar la independencia. Desde entonces, hemos vivido muchas situaciones que nos dividen y otras en que coincidimos, nos muestran que somos hermanos gemelos y debemos luchar juntos. El cuco de esta invasión gravita en el obligado roce con nuestro inseparables hermanos. Políticos y racistas mal intencionados han explotado este acontecimiento para mantenernos uno de espalda al otro. A pesar de su orgullo y fuerte personalidad nacional los haitianos se han visto acosados a cruzar la frontera. La necesidad y el hambre se han impuesto. Los ríos Artibonitos, Masacre y las Lomas, han sido los peores obstáculos que han tenido que salvar. La incapacidad de la clase dirigencial haitiana mantiene ese pueblo como el más pobre del continente. Esa pobreza fue aprovechada por individuos inescrupulosos de allá y de aquí, para la captación de mano de obra para el corte de la caña de azúcar. Con la anuencia de los dos gobiernos los reclutadores de esta mano de obra "hacían su agosto". Ya en los bateyes también eran engañados por los pesadores de la caña. La acogida de este lado, durante ya mas de un siglo de tantos trabajadores represento una válvula de escape que permitió a la dirigencia de ese país no empeñarse en solucionar y suplir las necesidades de su pueblo. El cambio a una economía de servicio en la República Dominicana afectó enormemente a los haitianos que viven aquí y a los de Haití. Debido a su bajo nivel cultural y a su pobre integración a la sociedad dominicana, casi quedaron excluídos del sistema productivo. El sector construcción es el que más acogió los servicios de éstos. Aquí también aparecen los abusadores que los ponen a trabajar y cuando tienen que pagarles les llamaban a migración. El auge del turismo, las migraciones de los dominicanos, las zonas francas y la subcultura del motoconcho, traen consigo el abandono de los conucos y el trabajo del campo por los dominicanos. Los haitianos pasaron a ocupar ese espacio. Aleja mas al dominicano las condiciones y el bajo salario que se pagan en las fincas y el poco dinero que genera el conuquismo. Los intermediarios se hacen rico con el sudor del trabajador del campo. En los últimos años ha aumentado de forma vertiginosa la migración haitiana a nuestro país. No hay un lugar donde estos no se cuenten por montones. Parece que estamos pagando la anuencia y participación del gobierno dominicano en el derrocamiento de Aristide por los Estados Unidos. Estos últimos quedaron en que iban a ayudar a ese país. No lo han hecho y como el hambre no espera, ese pueblo ha salido a buscar la comida. Cruzar la frontera es lo más cómodo... lo están haciendo en complicidad con los militares apostados allí y los transportistas que se lucran de la necesidad ajena. Se está generando una presión que ya se torna peligrosa. Los haitianos asesorados están exigiendo derecho que no son capaces de pedir en su país. Las malas acciones de individuos de urbes haitianas, en nuestro país, tocan cuerdas sensibles de nuestra nacionalidad. En varias comunidades se han presentado situaciones complejas y delicadas, que si no se le pone coto podría degenerar serias dificultades. El derrocamiento de Aristide nos demostró a los dos pueblos, que tenemos un enemigo común. Ninguna de los acciones y soluciones prometidas por E.U. han sido cumplidas lo que si tienen los haitianos es una fuera militar que no se sabe que hace allí. Francia se "ha hecho la loca" y obvia su responsabilidad histórica. Somos dos naciones. Aunque hermanas somos diferentes a muchos miopes o mal intencionados políticos encumbrados en la abundancia probablemente le resulte más que difícil entender esto. Si permitimos que se nos imponga una solución para dos condiciones diferentes, esto podría acarrear un enfrentamiento de incalculables consecuencias en la Hispaniola. En vez de estar mandando y trayendo mensajes de los Estados Unidos, estos deben empeñarse a fondo en hacer verdaderos aportes en una problemática que empeoran. Como país hemos cargado con esa situación ¡Que no vengan ahora a decirnos lo que somos, debemos o como ven y van a enfrentar el problema de Haití! Los dominicanos estamos claros con el compromiso que tenemos con nuestros hermanos. Hemos cometido muchos errores pero, en los momentos más difíciles unos y otros, nos hemos ayudado. ¡Ahora no será diferente! Reconocemos las buenas, diferentes e interesantes intenciones del actual presidente de los Estados Unidos. Aun así, creemos que él está muy por encima de una estructura que se le impone y le hace aunque no quiera actuar de acorde con unos intereses ya establecidos. La política hacia el país mas pobre del continente, no creemos que hay cambiado con Obama. Con Carter y Clinton, Haití era el más pobre. De ellos, éste no recibió ninguna ayuda. Crea suspicacia su protagonismo después que en dominicana se comenzase a tocar puestas para concienciar a la comunidad internacional sobre el problema de ese país. Los haitianos son un pueblo orgulloso, trabajador e indomable. Con fuente de trabajo y sin una estructura social tan marcada y excluyente las cosas pueden ser diferentes. Recordemos que el espíritu de trabajo es la herramienta más valiosa después de las ideas y los medios técnico para alcanzar cualquier objetivo nacional. Los haitianos tienen esa herramienta hoy hace falta que aquellos que les hicieron daño como Francia y Estados Unidos o lo que tienen lazos históricos como Venezuela, República Dominicana y Canadá los ayudemos con recursos financieros, inversiones, abriendo centros educativos en nuestros países a sus estudiante, evitando la salida de recursos en gastos de lujos superfluos y controlando los conflictos internos generados por las clases dirigenciales. Haitianos y dominicanos hemos de tener cuidados con aquellos que nos hacen propuestas que nos dividen o aumentan los resentimientos entre nuestros pueblos. Sopesemos muy bien las ideas de aquellos ignorantes o malintencionados que nos quieren meter un único saco sin respetar nuestras diferencias. ¡Cuidaditos con quien nos ofrece bomboncitos, pueden estar envenenados!
Fuente: Gerson de la Rosa/elnuevodiario.com.do |








