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¿Qué se pretende?

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Miércoles, 19 de Noviembre de 2008

Agencias internacionales de noticias recogen información en Puerto Príncipe de que se ha formado un comité con personalidades de diferentes sectores que conmemorará, desde el 01 de octubre, con una serie de actividades el "70 aniversario de la masacre de haitianos en República Dominicana"; más adelante la información dice que "la matanza de los haitianos fue ordenada por el dictador dominicano Rafael Leonidas Trujillo en 1937 y en ella perecieron entre 10 mil y 30 mil personas de raza negra". Para conmemorar ese episodio se ha formado el comité que llevará el nombre de "Comité Memoria 1937", integrado entre otras personalidades por Jean Claude Bajeaux y el ex embajador Guy Alexandre, a los que se suman los historiadores Suzy Castor y Michel Hector, así como el profesor Roger Petit Frére y el geógrafo Jean Marie Theodate.

Según las noticias los trabajos de ese comité haitiano serán desarrollados en el marco del "Año Perejil" y entre otras cosas, según la información es "una oportunidad para armonizar las relaciones entre los dos países". También se consigna que el comité ha invitado a personalidades e instituciones de las dos naciones para que participen en la conmemoración del "Año Perejil".

Hasta aquí, en síntesis, en escencia, los aspectos más importantes de los objetivos del "Comité Memoria 1937", que en la realidad del momento actual, hasta ahora, no sabemos que pretende.

Aunque lo que podemos afirmar, con absoluta seguridad, es que la conmemoración de la matanza de haitianos conocida con el nombre de "El Corte", no es más que otra agresión contra la integridad, la soberanía y la dignidad de la República Dominicana; maniobra auspiciada y financiada, por los gobiernos de Canadá y Francia, con el objetivo estratégico de convertir a la isla de Santo Domingo en la fementida nación Hispaniola.

Rafael Trujillo Molina fue ajusticiado el 30 de mayo de 1961, hace cuarenta y seis años y cuatro meses y en ese largo periodo de tiempo a los haitianos no se les había ocurrido jamás conmemorar el crimen masivo de nacionales haitianos que residían en territorio dominicano, ordenado por quien ejercía las funciones de presidente de la República y jefe único del Ejército Nacional. La matanza de nacionales haitianos no alcanzó nunca las cifras de 10 mil o 30 mil víctimas, así lo confirman las investigaciones y documentos que reposan en los archivos del Departamento de Estado de los Estados Unidos, así como otros documentos que recogen docenas de testimonios de haitianos que sobrevivieron a la matanza, elaborados por las autoridades de la Iglesia Católica, del norte de Haití, encabezada por el Arzobispo responsable de toda esa región.

De primera intención no aparece parte del objetivo fundamental de ese comité, que será el de terminar acusando a los dominicanos de la responsabilidad de ese crimen masivo, como ya ha ocurrido otras veces, al parecer juicios emitidos individualmente por haitianos y dominicanos "veletas", que han terminado siendo cómplices y servidores de los enemigos de nuestro pueblo. Trujillo asumió la responsabilidad histórica de ser el responsable de la ejecución de "El Corte"; así lo dijo en varias ocasiones, afirmando inclusive, conciente de que no era cierto, que el número de victimas ascendía a 30 mil y cuando se le requería que si no era exagerado el número de muertos respondía: "no importa, pero hay que decirlo para que nos tengan miedo y nos respeten". Más lejos, convencido de lo que decía, llegaba en sus conclusiones sobre ese episodio.

En los finales de la década iniciada en 1940, a un grupo de jóvenes profesionales recién graduados, invitados por él a la Casa Caoba sorpresivamente, enseñando las manos dijo: "Están manchadas de sangre, para salvar a la generación de ustedes de la haitianización del país. Dentro de cincuenta años la ocupación pacífica del territorio nacional por Haití significará para ustedes que los haitianos podrán elegir autoridades dominicanas. Cuiden su país luego de mi desaparición del escenario político nacional, traten de preservar los programas de dominicazación fronteriza que yo he creado". Palabras recogidas en diferentes testimonios de algunos de los que allí estaban y que han sido publicadas en periódicos, revistas y libros.

¿Qué se pretende? Será realmente una oportunidad de armonizar las relaciones entre los dos países. Esa conmemoración la deben recordar los haitianos, allá, en su país y a ella deben sumar los 7 u 8 mil haitianos, arrojados a la Bahía de Puerto Príncipe en su mayoría, que asesinó el general Kebreau, a los que se deben sumar más de 25 mil victimas, mujeres, hombres y niños, que se llevó con su instinto implacable de fiera Francois Duvalier, alias Papa Doc, quien además de los crímenes que cometió en su siniestro mandato, desarticuló totalmente las débiles instituciones civiles de su pueblo, dejándolo sumido y hundido en un pantano de dolor, pobreza y miseria del que no ha podido levantarse jamás.

El autor de esta columna está seguro que los prohaitianos, agentes encubiertos, veletas del momento, "gallaretas parlantes", enjuiciarán con sus cobardes criterios lo que hoy denunciamos.

No importa si cumplimos con el deber de defender la República de febrero de 1844, que debe ser eterna como la quisieron y la soñaron sus fundadores.

 

Fuente: Euclides Gutiérrez Félix/El Nacional

9/10/2007